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Las mujeres quieren lo mejor para sus criaturas

Desde LA ASOCIACIÓN NACER EN CASA, con 35 años de experiencia y profesionales que estamos acompañando nacimientos desde la fisiología y velando por la seguridad de la salud de la madre y del bebé, con el respeto de los tiempos y el conocimiento de los procesos naturales, tenemos la certeza de que las mujeres adultas y sanas, quieren lo mejor para sus bebés y para ellas mismas. Ésta absoluta certeza la tenemos por el seguimiento que realizamos en el embarazo desde una perspectiva de salud integral, como recomienda la OMS y como a nivel europeo se realiza en otros países como Reino Unido, Alemania, Suecia, Dinamarca, Países Bajos, donde se solicita el consentimiento informado para todos los aspectos relacionados con la salud.

Actualmente la autonomía de las mujeres durante el parto está garantizada en España por la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, Básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica [1] que, en el Artículo 8 sobre el Consentimiento Informado, establece: “Toda actuación en el ámbito de la salud de un paciente necesita el consentimiento libre y voluntario del afectado, una vez que, recibida la información prevista en el artículo 4, haya valorado las opciones propias del caso.”

De consolidarse el Anteproyecto de Ley Orgánica por la que se modifica la Ley del aborto, implicaría un gravísimo retroceso respecto de la Ley de Autonomía del Paciente, pues establecería una excepción (las situaciones en las cuales la vida de la madre o del bebé esté en riesgo) al requisito de la obtención del consentimiento informado antes de cualquier actuación en el ámbito de la salud de un paciente.

El texto del Anteproyecto sería redundante, dado que la Ley 41/2002 ya recoge la obligatoriedad de la información y consentimiento previos. Allí donde la Ley de Autonomía del paciente no establece limitaciones en función de si la mujer está o no embarazada, el nuevo Anteproyecto de ley pretende introducir esta distinción, y restringir así la obligatoriedad. Llama la atención que la restricción a la autonomía se introduzca para un solo caso en todo el ámbito clínico, el de la mujer de parto, lo que denota de nuevo un patriarcado que estamos seguros que no es lo que se pretende realizar desde ésta ley, pero desde el desconocimiento de los procesos naturales y desde los propios miedos personales no sujetos a aspectos científicos, se puede excluir a la mujer de la Ley de Autonomía del paciente.

Al no definir qué es riesgo ni identificar quién decide si hay riesgo y en qué consiste (la comadrona, el médico, el juez, un comité, etc…, el articulado no solo es redundante y restrictivo, sino diferenciador. De hecho, muchos obstetras en nuestro país, al formarse en el parto fisiológico, lo hacen con un sesgo hacia la patología, favoreciendo intervenciones que entorpecen el desarrollo del parto espontáneo normal. Lo que va en contra de la evidencia científica avalada por las recomendaciones de la OMS al existir una excesiva medicalización en los procesos de nacimiento, en muchos casos olvidando la esfera hormonal y emocional. En otros países, por ejemplo en Reino Unido, sí se cumplen las recomendaciones de la OMS en nacimientos de baja intervención y esa modificación no sería tan sustancial, puesto que hay consenso y todo el proceso fisiológico recae la responsabilidad sobre la matrona, teniendo la capacidad de derivar ante una anormalidad.

Por estas razones, SOLICITAMOS que se elimine esta excepción en la actual formulación del Artículo 27 del Anteproyecto de Ley Orgánica.

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